El 3 de marzo de 2006 se estreno en Colombia la película memorias de una Geisha, este película narra la vida de una mujer de Japón que paso por las duras y las maduras desde muy pequeña, pues cuando tenia como 8 años su mamá se enferma y como era tan caro mantener a la familia, el padre vende a sus dos hijas y se las llevan Kioto (un pueblo grande), donde las separan y cada una afronta su esclavitud de manera diferente, es una historia bien compleja, donde las culturas, creencias y demás se mezclan y te hacen ver lo diferente de las culturas , y como esto genera un choque en el mundo.
Muchos occidentales tenemos una idea equivocada acerca de lo que son realmente las geishas, por eso esta película puede ser una buena opción para salir de la duda, o pueden leer el libro, con el cual se inspiraron para la película y tiene el mismo nombre realizados por Arthur Golden, aquí hay una pequeña reseña:
En 1930 una pequeña de nueve años y su hermana son arrancadas de su hogar y llevadas a Kioto. Las hermanas se separan y Chiyo, nuestra protagonista, es llevada a una casa donde se convertirá en geisha. En el fondo, esta novela es una historia de amor, como pasa siempre con las historias de mujeres. Pero Chiyo vive en un mundo donde no puede aspirar a nada más que a sobrevivir, así es que debe aprender a conformarse con lo que tiene y a ocultar sus sentimientos.
Toda la narración está llena de datos curiosos; por ejemplo, Golden nos cuenta que el maquillaje de las geishas estaba hecho a base de plomo, lo que les destrozaba la piel; también nos explica detalladamente cómo se lo aplicaban y cómo se vestían todos los días para su trabajo. Su vestimenta era tan complicada que necesitaban a un hombre para que las ayudara a que todo quedara perfecto.
Para los japoneses los kimonos tienen una importancia enorme, tanto por la calidad como por los diseños; también la danza tiene significados especiales.
Durante esos años, se empieza a vislumbrar ya el paso de Japón hacia la modernidad; así que cuando Sayuri -nuestra heroína cambió de nombre al convertirse en geisha- pasaba por la Universidad, los estudiantes la miraban como algo exótico. Es verdad que en muchos países se han perdido tradiciones muy hermosas.
Las descripciones de Golden, además de detalladas y exactas, son poéticas. En una sola página encontramos frases que pueden llegar a ser tan líricas como: “su columna vertebral era una soga llena de nudos”, “tenía la cara llena de arrugas, y en cada arruga había escondido una preocupación u otra” o “la tristeza es un peso difícil de llevar”. A través de ellas casi vemos los kimonos, las expresiones de la gente, los ojos claros de Sayuri, entendemos los horóscopos, asistimos a la lucha de Sumo, en fin, nos adentramos en un mundo lleno de costumbres tan diferentes de las nuestras.
Hay también algunos detalles que nos recuerdan la “magia” latinoamericana; por ejemplo, cuando Golden nos habla del agua y la madera en las personas.
Además encontramos un concepto nuevo acerca de las geishas, conocemos realmente su trabajo -que no era lo que pensábamos-, entendemos sus sentimientos, sus anhelos, sus dificultades.
Arthur Golden nació en Estados Unidos, se graduó en Harvard en Historia del Arte, especializado en arte japonés, además es licenciado en Historia de Japón y ha vivido varios años en Tokio, esta es su primera novela.
Dirección: Rob Marshall.
País: USA.
Año: 2005.
Duración: 145 min.
Género: Drama.
Interpretación: Zhang Ziyi (Sayuri), Ken Watanabe (Presidente), Michelle Yeoh (Mameha), Gong Li (Hatsumomo), Kôji Yakusho (Nobu), Youki Kudoh (Calabaza), Kaori Momoi (Mamita), Tsai Chin (Tía), Cary-Hiroyuki Tagawa (Barón), Suzuka Ohgo (Chiyo), Zoe Weizenbaum (Calabaza [Niña]), Thomas Ikeda (Sr. Bekku).

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